Schmidt Sciences acelera la astronomía con cuatro telescopios, incluido Lazurite rival del Hubble
Schmidt Sciences financia cuatro telescopios en 4 años: el espacial Lazurite, rival del Hubble, y Argus. Un enfoque ágil para acelerar descubrimientos.
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El exdirector ejecutivo de Google Eric Schmidt y su esposa, Wendy, están llevando un manual de Silicon Valley a un terreno acostumbrado a cronogramas de décadas y capas de burocracia. A través de su filantropía Schmidt Sciences, financian cuatro telescopios de gran calado, incluido un instrumento orbital pensado para rivalizar con el Hubble de la NASA.
La premisa es simple: apoyarse en tecnología ya probada y estructurar proyectos para despegar rápido, con ciclos acotados y experimentales, en lugar de aspirar a generaciones enteras.
Cuatro telescopios en cuatro años
Schmidt Sciences quiere los cuatro observatorios en funcionamiento en un plazo de cuatro años. Por los estándares de la astronomía, eso es casi un sprint: instalaciones de esta clase suelen tardar décadas.
Arpita Roy, responsable de astrofísica y espacio en Schmidt Sciences, señaló en la reunión de la American Astronomical Society en Phoenix que el programa es un experimento para acelerar el descubrimiento. Admitió que asumen un riesgo mayor, aunque subrayó que es calculado y, a su juicio, está justificado.
Por qué apostar por lo ya disponible
Todos los proyectos comparten un hilo pragmático: no reinventar lo que funciona, sino reutilizarlo y reprogramarlo. Eso vale en especial para los chips de alto rendimiento que han impulsado el avance reciente de la inteligencia artificial.
Durante varios años, Schmidt Sciences financió investigación temprana, desarrollo tecnológico y prototipos a puerta cerrada. Ahora el plan es público: ya se eligieron las universidades que operarán los telescopios terrestres y comenzó la fabricación de componentes. El presidente Stuart Feldman afirmó que las pruebas realizadas les dan confianza en que las piezas clave están sólidas.
Qué incluye el Eric and Wendy Schmidt Observatories System
Los cuatro esfuerzos se agrupan bajo una misma enseña —Eric and Wendy Schmidt Observatories System— e incluyen:
- El telescopio espacial “Lazurite”, un observatorio orbital concebido como competidor de clase Hubble.
- “Argus”, un sistema que captará de forma continua todo el cielo nocturno del hemisferio norte.
- Deep Synoptic Array (D.S.A.), un instrumento de radio diseñado para escanear las frecuencias cósmicas sin interrupciones.
- LFAST, un gran telescopio espectroscópico de fibra óptica pensado para capturar el “color” de la luz de objetos lejanos.
En qué se diferencia el enfoque de los Schmidt de la gran ciencia tradicional
La inversión federal ha sustentado la ciencia en EE. UU. durante décadas, y la astronomía también ha contado con filantropía privada. El texto recuerda a Percival Lowell, que financió el Observatorio Lowell de Arizona con la esperanza de hallar indicios de vida en Marte.
El modelo de Schmidt Sciences suena más a lógica de startup: rapidez, menos coste, objetivos y plazos muy acotados. Estos observatorios no buscan ser monumentos de varias décadas, sino herramientas para unos pocos años, reemplazables conforme avance la tecnología. El equipo sostiene que, con el tiempo, eso podría resultar más rentable que el enfoque clásico.
Roy indicó que este tipo de experimentos deberían operar durante un periodo limitado —ahora mismo contemplado entre tres y cinco años— antes de dar paso a proyectos nuevos.
Encajar en la incertidumbre de financiación actual
Representantes de Schmidt Sciences reconocieron que el último año trajo incertidumbre para la investigación, con intentos de la administración Trump de impulsar recortes profundos en la NASA y la National Science Foundation. Insistieron en que sus iniciativas no pretenden sustituir a los programas públicos.
Feldman recalcó que la NASA y la NSF son excelentes en misiones e instrumentos de 10 a 20 años, y que no tiene sentido competir en ese terreno. Schmidt Sciences, en cambio, puede tomar decisiones binarias de financiación y moverse deprisa, y ahí es donde se acelera el lanzamiento.
Los Schmidt no divulgan presupuestos exactos. Se sabe que Lazurite se estima en cientos de millones de dólares y que los instrumentos terrestres también requieren inversión significativa.
Lazurite: ambiciones que toparon con Starship
El telescopio orbital es la pieza más visible y técnicamente exigente. Feldman señaló que su espejo será algo mayor que el del Hubble.
El plan original era más audaz: se fabricó un espejo primario de 20 pies —más del doble que el del Hubble—. Al ser monolítico, solo un cohete podía transportarlo: Starship, de SpaceX.
Ante los tropiezos de desarrollo de Starship y los retrasos respecto a los plazos anunciados, Schmidt Sciences corrigió el rumbo en el otoño de 2024. Feldman apuntó que la opción del espejo más grande podría retomarse cuando el panorama del lanzador sea más claro.
Por qué Lazurite importa para la energía oscura
Lazurite nació de conversaciones entre Feldman y el astrofísico de Berkeley Perlmutter, premio Nobel de Física 2011 por descubrir la expansión acelerada del Universo.
El telescopio está diseñado para medir con mayor precisión el color de las enanas blancas que explotan. El corrimiento al rojo revela a qué velocidad se alejan las galaxias distantes. Observaciones posteriores han sugerido que las enanas blancas no siempre son uniformes y que la naturaleza de la energía oscura podría haber cambiado con el tiempo. Lazurite pretende aportar datos nuevos para comprobar si hay física nueva en juego.
En sus comentarios, Perlmutter subrayó en esencia que mediciones de este tipo afinarían la comprensión y ayudarían a evaluar si se trata realmente de un fenómeno nuevo.
Giros más rápidos, mejor sincronización
Otra seña de identidad de Lazurite es su capacidad para reorientarse en el espacio más rápido que el Hubble o el James Webb, lo que permitirá medir supernovas recién detectadas justo en su máximo brillo.
El telescopio también estudiará exoplanetas con un coronógrafo, que bloquea la luz de la estrella para revelar el planeta cercano.
Argus: no un gigante, sino 1.200 telescopios pequeños
Si el segmento espacial suena familiar, los instrumentos terrestres rozan lo radical.
Argus Array se parece en propósito al Observatorio Vera Rubin —también cartografiará el cielo—, pero mientras Rubin es una única instalación de 8,4 metros en Chile que rastrea el hemisferio sur, Argus es un mosaico de 1.200 telescopios pequeños, cada uno con un espejo de 28 centímetros.
Nicholas Low, profesor de la Universidad de Carolina del Norte y responsable del proyecto, explicó que el sistema apunta a problemas distintos. Los telescopios pequeños son menos adecuados para objetos muy veloces como asteroides y no están pensados para los objetivos más débiles y remotos. Lo que sí pueden hacer es barrer todo el cielo en cuestión de minutos.
Una estructura simple en lugar de una cúpula
Los 1.200 telescopios se montarán sobre ocho plataformas circulares que se moverán al unísono. No habrá cúpula tradicional: el conjunto se parecerá a un almacén con buhardillas, una construcción más simple y barata.
Casi una máquina del tiempo para astrónomos
Como Argus observará de forma continua y conservará una semana de datos, podrá responder a alertas de otros instrumentos. Si LIGO, por ejemplo, detecta ondas gravitacionales de la fusión de agujeros negros, Argus podrá buscar un contraparte visible.
Low comparó esta posibilidad con una máquina del tiempo: los investigadores podrían rebobinar el archivo para buscar precursores antes de que los detectores gravitacionales dieran la alarma.
La ubicación aún no se ha anunciado, aunque Low señaló que Texas es una opción probable. Se espera la primera luz en 2027. El texto añade que Alex Gerko cofinancia el proyecto junto con Schmidt Sciences.
D.S.A.: un mapa de radio del Universo a nuevas escalas
El Deep Synoptic Array sigue la misma filosofía: muchos elementos modestos que actúan como un solo instrumento.
El conjunto cartografiará el cielo en radio con 1.650 antenas de 20 pies de diámetro, distribuidas en 60.000 acres en Nevada.
Gregg Hallinan, profesor de Caltech que construirá y operará D.S.A., sostuvo que no existe nada comparable, ni en funcionamiento ni en planificación. También trazó la escala: por su cuenta, todos los radiotelescopios del último siglo han hallado en torno a 10 millones de fuentes de radio, mientras que D.S.A. aspira a duplicar esa cifra en su primer día.
En un sondeo de cinco años, el recuento podría llegar a mil millones de fuentes de radio. La construcción podría comenzar tan pronto como el próximo año.
LFAST: espectros, no fotos
LFAST también se apoya en múltiples telescopios ópticos, pero su foco son los espectros, la huella de “color” detallada de un objetivo. Los espectros son esenciales para descifrar fenómenos fugaces como las supernovas y para analizar atmósferas de exoplanetas.
La espectroscopía, sin embargo, requiere tiempo: hay que recolectar muchos fotones porque dispersar la luz la reparte. Chad Bender, de la Universidad de Arizona y líder del proyecto, apuntó que la demanda de espectros por parte de los astrónomos supera con creces las horas de observación que ofrecen los telescopios actuales.
Como muchos telescopios pequeños cuestan menos que uno gigante, el equipo confía en suministrar el volumen necesario de datos espectrales a menor precio. Se está construyendo un prototipo en Arizona y el diseño podría ajustarse y escalarse tras las pruebas.
Cómo reacciona la comunidad
Unas 150 personas asistieron a la presentación en Phoenix, con más espectadores en línea. El ambiente dejó la sensación de que la comunidad ve atractivo en esta nueva forma de operar: más rápida, más simple y basada en otra lógica organizativa.
Heidi Hammel, de la Association of Universities for Research in Astronomy, dijo que celebra que Schmidt Sciences pruebe enfoques nuevos, aunque advirtió que solo la práctica dirá si funcionan. Si el esfuerzo genera paradigmas de trabajo diferentes, señaló, ese ya sería un resultado valioso.
Al mismo tiempo, marcó los límites: estos telescopios no superarán a los programas más ambiciosos, como el James Webb o el planificado observatorio Living Worlds. El valor, sostuvo, está en ofrecer herramientas alternativas ajustadas a preguntas científicas concretas y bien delimitadas.