Manta térmica: qué es, cómo funciona y cómo usarla

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Los senderistas con experiencia cargan con todo tipo de artilugios ingeniosos; aun así, hay un elemento que a menudo parece demasiado humilde para tomarlo en serio: la manta térmica de emergencia. Esa lámina finísima, similar al papel de aluminio, apenas ocupa espacio y, sin embargo, cuando la situación aprieta, puede ser decisiva.

Qué es una manta térmica

La manta térmica, también llamada manta espacial o de rescate, está hecha de película de Mylar con un recubrimiento metalizado pensado para condiciones extremas. Doblada, se desliza sin esfuerzo en el bolsillo de una chaqueta o en el botiquín. Pesa alrededor de 50 gramos, pero su utilidad compite con equipos mucho más voluminosos.

Cómo funciona de verdad

No está diseñada para calentarte por sí sola, y conviene recordarlo. Su función es conservar el calor que ya produce el cuerpo. La película refleja la radiación térmica de vuelta hacia la persona, ralentiza la pérdida de calor y reduce el riesgo de hipotermia. Por eso es una primera ayuda frente al frío, el viento y la humedad.

Cara dorada y plateada: en qué se diferencian

La manta tiene dos caras, plateada y dorada, y no es un capricho estético. Para protegerse del frío, la cara plateada debe mirar hacia el cuerpo para devolver la mayor parte del calor. La cara dorada queda al exterior y también puede aprovechar la radiación del sol o el calor de una hoguera.

Si la prioridad es la contraria, evitar el sobrecalentamiento, hay que colocarla con la cara plateada hacia fuera para reflejar la luz solar.

Cómo envolver a una persona correctamente

Al usar una manta térmica, conviene seguir unas reglas sencillas:

  • cubrir a la persona por completo, sin dejar huecos;
  • dejar siempre la cara descubierta para no obstaculizar la respiración;
  • si es posible, aislarla del suelo frío colocando debajo una mochila, una esterilla o prendas de vestir.

Estas medidas son especialmente importantes ante signos de hipotermia o después de lesiones.

Más allá del frío: otros usos

En condiciones duras, una manta térmica rara vez cumple una sola función. Puede servir de lona provisional contra la lluvia y el viento, de parasol o de suelo aislante. En la montaña y tras accidentes de tráfico, la lámina puede convertirse en camilla improvisada. Su superficie brillante y reflectante se ve desde lejos, de modo que también funciona como señal de auxilio para los equipos de rescate.

Un solo elemento resuelve varias tareas a la vez, algo esencial cuando se está lejos de la civilización.

Por qué debe estar en cualquier botiquín de emergencia

La manta metalizada figura en los kits estándar de rescatistas, senderistas y escaladores por un motivo claro: nada combina tanta compacidad con tanta función. En un botiquín personal apenas ocupa sitio, y en equipos profesionales ayuda a atender a varias personas a la vez. Por eso se incluye en los kits de emergencia para el coche y forma parte del equipo de supervivencia.

¿Se puede reutilizar una manta térmica?

En teoría, sí, con matices. La película es muy fina y, tras el primer uso, aparecen pliegues y microdaños que reducen su eficacia. En medicina y en operaciones de rescate se considera de un solo uso. Un senderista puede doblarla y guardarla, pero para una salida seria conviene llevar una nueva.

Cómo ayuda con frío intenso

Con temperaturas muy bajas, una manta térmica no sustituye a la ropa de abrigo ni a un saco de dormir. Su papel es frenar la pérdida de calor y ganar tiempo. Mientras llega la ayuda o se gestionan lesiones, ese margen puede impedir que la hipotermia se agrave.

Por qué se llama “espacial”

El nombre no es casual. La tecnología de película reflectante fue desarrollada por la NASA en la década de 1960 para aislar naves y trajes espaciales. Después encontró multitud de aplicaciones en la Tierra y se convirtió en un básico del material de emergencia y de montaña.

La manta térmica es de esos artículos que rara vez se usan, pero siempre da gusto llevar. No llama la atención, apenas ocupa espacio y no exige habilidades especiales. En el momento oportuno, conserva el calor, protege del sol y ayuda a aguantar hasta que llegue la asistencia.