Polillas en casa: causas, métodos efectivos y prevención
Guía práctica para eliminar polillas en casa: identifica especies, trata larvas en ropa y alimentos, usa frío, hierbas y productos, y aplica prevención duradera.
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Ni el apartamento más impecable está a salvo de las polillas. Rara vez llegan solas: con frecuencia se cuelan con la ropa o la compra, o simplemente entran por una ventana abierta. En interiores, las culpables suelen ser tres especies domésticas: la polilla de la ropa, la de las pieles y la de los granos. Cada una tiene su dieta preferida, pero todas resultan igual de indeseables y capaces de estropear prendas o alimentos.
Los especialistas advierten que aplastar a los adultos que vuelan no resuelve el problema. El verdadero peligro está en las larvas: se alimentan de tejidos, granos y frutas secas, se reproducen sin hacer ruido y se esconden en los rincones más difíciles.
Por qué aparecen polillas en casa
Según los expertos, hay tres vías de entrada habituales.
Primero, pueden volar desde el exterior. En verano esta es la ruta más común: basta con una ventana abierta sin mosquitera.
Segundo, llegan con la ropa o con compras recientes. Una prenda nueva puede haber estado almacenada junto a material infestado, y los adultos pasan desapercibidos con facilidad.
Tercero, entran con los granos y la fruta deshidratada. La polilla de los granos es frecuente en almacenes, y las larvas pueden terminar dentro de productos envasados.
Cómo deshacerse de las polillas: tácticas que funcionan
Retirar los granos infestados y lavar los armarios
Eficacia: media
Si la polilla se ha instalado en la cocina, lo más directo es desechar todos los granos sospechosos. Puede parecer un desperdicio, pero separar y salvar parte del contenido no compensa: los especialistas señalan que las larvas se esconden tan profundo que encontrarlas es irrealista. Al vaciarlo todo, conviene limpiar a fondo los muebles.
Usar el frío
Eficacia: alta
Las bajas temperaturas eliminan tanto a los adultos como a las larvas. Piezas de piel, jerséis y mantas pueden pasar un par de días en el balcón.
Ten en cuenta lo siguiente: el frío ayuda con la ropa, no con los alimentos; además, en verano el método se limita porque las prendas suelen quedarse en el armario, no en el frío.
Guardar las prendas en fundas densas o bolsas
Eficacia: media
La polilla no perfora materiales compactos como fundas para ropa, papel de periódico o bolsas de varias capas. Antes de guardar, lava las prendas: las larvas prefieren las zonas sucias y empiezan por manchas y partes con grasa.
Llevar las piezas a la tintorería
Eficacia: alta
La limpieza en seco elimina los insectos de forma fiable. Después sigue siendo clave un buen almacenamiento: usa fundas y mantén los tejidos lejos de posibles focos de infestación.
Recurrir a hierbas
Eficacia: alta
Las polillas rehúyen los olores intensos. Funcionan bien la lavanda, el ajenjo y el romero. Coloca pequeños ramilletes en los armarios o dentro de las fundas. No acaba con las larvas, pero mantiene a los adultos a raya con eficacia.
Utilizar productos comerciales
Eficacia: alta
Hay opciones como bolas aromáticas, saquitos, placas y bloques de gel. Para un tratamiento a fondo, los especialistas recomiendan productos a base de cipermetrina. Primero se tratan las superficies con el insecticida y, después, se añaden los aromáticos para mantener las polillas alejadas.
Cómo evitar que vuelvan
Los expertos subrayan que el éxito no depende solo de la técnica elegida, sino también de la prevención. Un poco de rutina marca la diferencia.
Conviene seguir unas reglas sencillas: guarda la lana y las pieles en fundas protectoras; usa saquitos de lavanda todo el año; revisa con regularidad las reservas de granos; no guardes abrigos ni mantas sin lavarlos antes de la temporada; instala mosquiteras en verano.
A las polillas no les gustan la limpieza, el frío ni los aromas penetrantes: con ese tridente resulta más fácil mantener a raya a este invitado inoportuno.