Cómo destapar el desagüe de la nevera y eliminar malos olores

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A veces, el destino de un electrodoméstico entero depende de un detalle minúsculo. En la nevera, ese detalle es el pequeño orificio que se esconde detrás de los cajones de frutas y verduras. Es fácil pasarlo por alto, y igual de fácil restarle importancia. Aun así, de él depende que el equipo vaya fino: sin capas de hielo, sin charcos bajo los cajones y sin ese olor húmedo y rancio.

He aquí por qué ese orificio importa, qué ocurre cuando se obstruye y cómo salvar el frigorífico sin llamar a un técnico.

El orificio de desagüe: para qué sirve y por qué importa

Retira los cajones de frutas y verduras y verás una pequeña abertura en la parte inferior de la pared trasera. No es un adorno ni una marca de fábrica: es el desagüe. Un frigorífico convive a diario con la humedad: abrimos la puerta y entra aire templado, guardamos platos que aún no se han enfriado. El agua se condensa en la pared fría en forma de gotas, y esas gotas necesitan un camino de salida.

El desagüe recoge esa agua y la conduce por un tubo hasta una bandeja cercana al compresor. El motor se calienta, el agua se evapora y el ciclo vuelve a empezar. Su única función es retirar el exceso de humedad, pero es una función clave.

Qué ocurre cuando el desagüe se tapa

Un tapón de migas, un trozo de film o suciedad bloquea el paso del agua. Al principio, las consecuencias parecen inofensivas:

  • aparece un pequeño charco bajo el cajón;
  • por la mañana vuelve;
  • piensas que simplemente se derramó algo.

Luego la situación se complica.

El agua se congela. La pared trasera se cubre de una costra de hielo. La nevera empieza a trabajar mucho más, suena más de lo habitual y consume más electricidad. Llega el olor a humedad. Las bacterias se multiplican alrededor del desagüe bloqueado, y ningún repaso con bicarbonato o vinagre trae alivio duradero hasta que se despeja la obstrucción interna.

Cómo saber que el desagüe necesita limpieza

Las señales son claras cuando sabes qué mirar:

  • Un charco bajo el cajón se mantiene varios días.
  • Se forma una costra de hielo en la pared trasera.
  • El olor húmedo regresa incluso después de limpiar.
  • Gotas grandes de condensación se quedan en la pared en lugar de escurrir.

Una o dos son un aviso suave; si aparecen todas, toca revisar de inmediato la abertura.

Cómo destapar el desagüe sin llamar al técnico

El remedio es sencillo y lleva unos 5–10 minutos.

  • Despeja el espacio.
  • Abre la puerta, saca los cajones y localiza el orificio en la parte inferior de la pared trasera.
  • Ordena la zona.
  • Retira con un paño la suciedad y la humedad, y seca la superficie.
  • Empieza por lo más simple.
  • Limpia suavemente la abertura con un bastoncillo de algodón. A veces basta con eso.
  • Si el tapón se resiste, usa una jeringa.
  • Llénala con agua tibia, coloca la punta en la abertura y empuja el agua con una presión firme. Repite varias veces.

Importante: no uses palillos, agujas ni objetos punzantes; el tubo se daña con facilidad y eso se convierte en una avería seria.

Por qué conviene dejar que los platos calientes se templen antes de guardarlos

Un frigorífico no enfría los alimentos en sentido estricto: extrae calor. Si metes una olla caliente, la temperatura interna se dispara y el equipo se ve obligado a trabajar al límite.

  • Se sobrecarga el compresor, con riesgo de una avería costosa.
  • Se forma escarcha en las paredes si el modelo no tiene No Frost.
  • Se apaga el sabor de platos que se enfrían demasiado rápido y de forma poco natural.

Mejor dejar que la sopa o las patatas se templen en la cocina. La nevera lo tendrá más fácil, y la comida también lo agradecerá.

Ese pequeño orificio detrás de los cajones dista mucho de ser trivial. El desagüe regula el microclima interno del frigorífico y repercute directamente en su vida útil. Conviene convertir en hábito revisar su estado, mantenerlo libre de depósitos y evitar guardar platos calientes: así el aparato funcionará durante años sin sorpresas desagradables.