Disney y OpenAI firman una alianza para licenciar personajes en Sora y el generador de imágenes de ChatGPT
Disney cede licencia a OpenAI para usar más de 200 personajes en Sora y el generador de imágenes de ChatGPT. Inversión, límites de uso y efectos en el mercado.
© E. Vartanyan
Walt Disney y OpenAI han cerrado un acuerdo que muchos expertos ya ven como un punto de inflexión para el entretenimiento y la tecnología. La alianza abre la puerta al uso con licencia de los personajes icónicos de Disney en herramientas de IA generativa, sobre todo Sora para video y el generador de imágenes de ChatGPT.
Hasta ahora, Disney defendía con firmeza sus derechos de autor, combatiendo los usos no autorizados de sus personajes en internet y criticando a los desarrolladores que entrenaban modelos con contenidos protegidos. Este paso marca un giro de estrategia, más pragmático que combativo.
Qué incluye el acuerdo
Según la información publicada, Disney ha firmado con OpenAI un contrato de licencia por aproximadamente tres años. En virtud de este acuerdo, OpenAI obtiene el derecho a utilizar más de 200 personajes de Disney, Pixar, Marvel y Star Wars para generar imágenes y videos cortos.
En la práctica, los usuarios de Sora y ChatGPT podrán crear contenidos con héroes reconocibles a partir de indicaciones de texto. El alcance se limita a la apariencia visual: no se incluyen voces de actores ni imágenes de personas reales.
Disney también está invirtiendo alrededor de mil millones de dólares en OpenAI y pasa a ser uno de sus principales clientes corporativos. Dentro de la compañía, el plan es incorporar estas herramientas de IA en flujos de trabajo y productos digitales, incluido el servicio de streaming Disney+.
Cómo podría funcionar en la práctica
Las nuevas capacidades se esperan tras el lanzamiento completo de Sora. Los usuarios podrán producir videos sociales breves o ilustraciones con personajes de Disney en una amplia variedad de estilos y tramas.
También se habla de una sección específica de contenidos de IA en Disney+, aunque los detalles se mantienen en reserva.
Conviene subrayar que el uso de los personajes estará sujeto a reglas definidas. No se trata de un permiso general para emplear sin límites la propiedad intelectual de Disney.
Por qué Disney cambió de rumbo
Analistas señalan que el acuerdo refleja un cambio más amplio: la IA generativa avanza más rápido que las leyes y las sentencias, lo que dificulta a los grandes titulares de derechos contener su expansión.
En lugar de apoyarse en vetos y demandas, Disney apuesta por un modelo controlado y comercial. Así conserva influencia sobre cómo aparecen sus personajes y, al mismo tiempo, accede a tecnología nueva y a posibles vías de ingresos. Más que una retirada, parece una adopción calculada de una tendencia que no va a desaparecer.
Qué implica para el mercado
El acuerdo entre Disney y OpenAI puede convertirse en un referente para otros grandes actores de los medios. Muestra que los titulares de derechos empiezan a adaptarse a una realidad impulsada por la IA, no solo a resistirse a ella.
Esto no resuelve el debate sobre la propiedad intelectual; si acaso, subraya que el mercado se mueve hacia licencias y alianzas, por encima de las prohibiciones tajantes de las herramientas generativas.
En la práctica, la decisión envía un mensaje claro al sector: la inteligencia artificial está entrando en el negocio del entretenimiento, y los pesos pesados se preparan para trabajar con ella de forma estructurada.