Condensación en la bodega: causas, pruebas caseras y cómo eliminarla

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La bodega sigue siendo el lugar de referencia para guardar conservas y cosechas, pero mantener allí el microclima adecuado no siempre es sencillo. La humedad, el moho y los bruscos cambios de temperatura pueden estropear en poco tiempo las reservas y dañar las paredes. Una de las molestias más habituales es la condensación que se acumula en el techo y resbala por los muros.

Quienes conviven con este problema desde hace años han aprendido a afrontarlo y comparten técnicas sencillas y fiables. En la práctica, resultan eficaces sin complicaciones.

Por qué se forma la condensación en la bodega

Las gotas de agua en las paredes aparecen por las diferencias de temperatura. Cuando el techo está más frío que el aire interior, el vapor se condensa sobre las losas de hormigón. Las fuentes de humedad son muchas: verduras, frascos con encurtidos, estanterías de madera.

El problema se agrava si el techo no se aisló durante la construcción o si la bodega quedó demasiado baja, cerca del nivel freático. Sin ventilación, el moho se propaga con rapidez, deteriora las superficies y afecta a todo lo almacenado.

Causas principales:

  • falta de aislamiento en el techo;
  • ventilación deficiente o inexistente;
  • impermeabilización deficiente de las paredes;
  • fallos en el sistema de drenaje.

Cómo saber si la humedad es elevada

Un higrómetro mide el nivel con precisión, pero también hay trucos caseros sobradamente probados:

  • Astillas de madera: si se curvan tras un día en la bodega, el ambiente está húmedo.
  • Una botella fría: si el vidrio se cubre de gotas al cabo de un par de horas, hay exceso de humedad.
  • Una vela: en aire seco la llama es viva; en aire húmedo permanece fija y amarillenta.

Estos métodos ayudan a detectar a tiempo el problema, antes de que acabe en charcos en el suelo.

Método tradicional: calentar y ventilar con brasas

Este recurso se emplea donde no hay deshumidificadores ni ventilación moderna. Exige prudencia, pero ofrece un efecto rápido.

Qué necesitas:

  • un cubo metálico con orificios pequeños;
  • carbón para fuego o parrilla;
  • una cuerda resistente para colgarlo.

Cómo se hace:

  • Encender las brasas hasta que mantengan un brillo constante.
  • Bajar el cubo con las brasas a la bodega sujeto con la cuerda, a medio metro del suelo.
  • Cerrar la puerta y comprobar de forma periódica que las brasas no se apaguen.
  • Nadie debe entrar mientras las brasas estén encendidas: los productos de la combustión son peligrosos.
  • El aire caliente seca paredes y techo, y el humo ayuda a frenar el moho. Tras el tratamiento, mantener la bodega cerrada dos días más; después, ventilar y volver a colocar las provisiones.

Solución moderna: un deshumidificador doméstico

Un deshumidificador actúa de forma gradual y es apto para uso regular. Antes de encenderlo, conviene preparar el espacio:

  • vaciar la bodega de lo almacenado;
  • lavar las superficies con una solución jabonosa;
  • tratar los rastros de moho con sulfato de cobre;
  • dejar que las paredes se sequen.

Después, hacer funcionar el deshumidificador durante 2–3 días. En condiciones más difíciles, usarlo de manera regular para evitar que la humedad regrese.

Cómo mantener seca la bodega

Para un microclima estable importan varios factores:

  • ventilación operativa;
  • aislamiento del techo;
  • impermeabilización de calidad;
  • ausencia de grietas en las paredes;
  • ubicación adecuada de la bodega respecto al nivel freático.

En las bodegas de plástico, la condensación aparece con mayor frecuencia por una ventilación débil o una tapa sin aislamiento. Al eliminar esos factores, el espacio se seca con rapidez y vuelve a ser apto para el almacenamiento.