Por qué tu router de 2,4 GHz frena la red y qué comprar hoy

© A. Krivonosov

En el papel, la conexión de casa puede parecer veloz, pero en el uso diario a menudo se siente perezosa. El cuello de botella no suele estar en el proveedor, sino en un router que ya ha cumplido su ciclo. Los modelos monobanda anclados a 2,4 GHz encajan cada vez peor con las exigencias actuales.

Por qué la banda de 2,4 GHz ya no da la talla

Durante años fue la opción universal. Atraviesa paredes y funciona incluso con equipos antiguos. Con el tiempo, sin embargo, se saturó: demasiados dispositivos comparten las mismas frecuencias —de bombillas inteligentes a microondas—. El efecto es evidente: menos velocidad y más latencia. Para transmitir vídeo, jugar en línea o mover archivos pesados, ese canal se convierte en un cuello de botella.

Lo que aportan los estándares Wi‑Fi modernos

Ahí es donde entran Wi‑Fi 6, 6E y 7: abren las bandas de 5 y 6 GHz. Esas frecuencias están menos congestionadas y ofrecen mayores velocidades con más estabilidad. Los estándares recientes incorporan OFDMA y MU‑MIMO, que reparten la carga entre dispositivos para que operen simultáneamente sin caídas apreciables. La seguridad se refuerza con WPA3, que sustituye esquemas de cifrado obsoletos.

Por qué un router antiguo frena la red

Los equipos monobanda no pueden con la cantidad de dispositivos conectados. Un hogar con portátiles, consolas, televisores y dispositivos inteligentes alcanza pronto los límites del hardware heredado. Más allá de la velocidad, también se resiente la protección: los estándares antiguos blindan peor las conexiones, elevando el riesgo de filtraciones e intrusiones.

Qué modelos tienen sentido hoy

  • Para la mayoría, los routers de dos o tres bandas con Wi‑Fi 6 o 6E son el punto óptimo.
  • Entre las opciones populares están TP‑Link AX1800 Archer AX21 y ASUS RT‑AX1800S.
  • Para operar en 6 GHz, TP‑Link AXE5400 es una buena elección.
  • Para máximo rendimiento, hay modelos Wi‑Fi 7 como TP‑Link BE3600 o GL.iNet GL‑BE9300.

Por qué conviene actualizar el router

Las redes modernas requieren una conectividad estable. Un router nuevo eleva la velocidad, mejora la fiabilidad y refuerza la protección de los datos. En hogares repletos de dispositivos inalámbricos, la actualización es menos un capricho que una necesidad. En muchos casos, sustituir un equipo antiguo aporta una mejora más visible en la calidad diaria de Internet que subir a un plan de mayor nivel.