5 errores al montar una caja de derivación y cómo evitarlos

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Una caja de derivación puede ser pequeña, pero su peso en una instalación eléctrica es desproporcionado. La forma en que se monta delata enseguida la pericia y la actitud del instalador. Pese a su aparente sencillez, es aquí donde con más frecuencia se cuelan errores que luego se convierten en molestias para el cliente y para quien tiene que acudir a arreglarlos. Estas cinco situaciones recurrentes conviene evitarlas.

Holgura mínima de los conductores

Dejar los hilos sin sobrante es un error clásico. El PUE exige suficiente holgura para rehacer una unión o sustituir una derivación.

En la práctica, las cajas de empotrar de profundidad estándar ofrecen tan poco espacio que incluso encaminar el cable resulta ajustado, y ya no digamos mantener una reserva. Cualquier modificación posterior —añadir un enchufe o mover un punto— se vuelve una tarea complicada, a veces inviable.

El cableado está llamado a durar décadas, y las reformas pueden repetirse. Sin esa holgura, cualquier intervención añade un riesgo innecesario.

Exceso de torsión en los conductores

Algunos instaladores retuercen los conductores hasta el límite, apretando no solo los hilos sino también el propio cable. El problema es que así se elimina la posibilidad de una reconexión fiable: un hilo sometido a torsión excesiva acaba fatigándose y rompiéndose con el tiempo, especialmente con las oscilaciones de temperatura. La reserva debe venir de conductores intactos; solo así se sostiene la seguridad a largo plazo.

Conexiones desmontables sobre el techo

En estructuras de cartón yeso y techos suspendidos, las cajas de derivación quedan inaccesibles tras el acabado. Por eso, usar conexiones desmontables —como bornes de inserción— no es admisible en estos lugares. Los contactos que pueden aflojarse con el tiempo deben permanecer accesibles para su revisión. Si el acceso queda cerrado, conviene optar por un empalme no desmontable.

Retirar los prensaestopas

En un intento por ganar tiempo, algunos equipos quitan los prensaestopas de fábrica que traen las cajas. Puede parecer un detalle, pero compromete el diseño del producto. El prensaestopas protege el cable de esfuerzos mecánicos y de la humedad. Si se elimina, incluso un cable de buena calidad envejece antes. El polvo, los restos de obra y, en ciertas condiciones, la humedad se abren paso al interior, elevando la probabilidad de un cortocircuito.

Aislamiento inadecuado

Materiales improvisados —cinta de embalar, esparadrapo y otros “apaños temporales”— no tienen cabida en un trabajo eléctrico. El aislamiento correcto debe ajustarse bien y ofrecer protección fiable. Para eso están las fundas termorretráctiles o la cinta aislante específica. Ahorrar en consumibles puede salir muy caro.

Trampas hay más de las que parece, pero estas cinco se repiten una y otra vez. Corregirlas es ingrato y costoso; merece la pena evitarlas desde el principio. La experiencia demuestra que la instalación que se hace con cuidado es la que permanece duradera y segura.