Cómo identificar el positivo y el negativo en una fuente de 12 V con electrólisis

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A veces, en un garaje o en una casa de campo, surge una duda tan simple como decisiva: en una fuente de alimentación, ¿cuál conductor es el positivo y cuál el negativo? No siempre hay un medidor a mano y los cables pueden parecer idénticos. Hoy la mayoría recurre al multímetro, pero antes se improvisaba, y el truco heredado de los veteranos sigue cumpliendo su cometido.

De dónde viene el método

La esencia de esta solución nacida en el garaje es la electrólisis. Basta con una fuente de 12 V, dos cables y un elemento común de cocina. Puede parecer casi demasiado sencillo para llamarlo “ciencia”, pero precisamente esa sencillez permite identificar la polaridad sin instrumentos.

La única condición es que ese elemento contenga agua y un poco de sal. En ese medio, la electricidad circula lo bastante bien como para que la reacción se note sin esfuerzo.

Cómo funciona

Cuando se aplica corriente continua a un entorno salino y húmedo, la electrólisis se pone en marcha. El hidrógeno se libera en el polo negativo y el oxígeno se forma en el positivo. La reacción es rápida y visible. Sumerge las puntas de los cables y enciende la fuente:

  • en el negativo aparece una nube de burbujas finas,
  • en el positivo hay menos burbujas.

Se convierte en una prueba visual que puedes hacer en cualquier lugar, del garaje a la cocina.

Dónde ayuda el truco de siempre

Este método sirve para:

  • identificar la polaridad de una fuente antigua,
  • comprobar cables conectados de forma casera,
  • orientarse con baterías y bornes,
  • mostrar a los niños cómo funciona la electricidad de manera práctica.

Es un experimento doméstico seguro que, a menudo, explica los fundamentos de la física con más claridad que un manual.

Por qué muchos aún lo usan

No requiere instrumentos, funciona con lo mínimo y ofrece el resultado al instante. Viene de perlas cuando no hay multímetro a mano o sus pilas se han agotado. Y tiene un encanto evidente: las burbujas aparecen ante tus ojos, una pequeña demostración directa que convence por sí sola.