Cómo limpiar el lavavajillas sin trucos: ácido cítrico, vinagre y opciones seguras

Generated by Dall-e

En internet abundan los trucos de mantenimiento del hogar que prometen resultados rápidos. Uno de los más repetidos es “limpiar el lavavajillas con limón”. A primera vista suena lógico: es un ácido natural, combate la cal y disimula los olores. Pero, si miramos de cerca, ¿realmente funciona y qué alternativas tienen sentido?

El problema del limón

Sí, el limón contiene un ácido capaz de disolver depósitos calcáreos, pero colocar una rodaja dentro de la máquina no ofrece una limpieza real. De hecho, puede jugar en contra: la pulpa y la cáscara pueden quedarse atrapadas en filtros y rincones, con riesgo de atascos y de mal olor. Además, su efecto es fugaz y no puede con la grasa, la suciedad incrustada ni el moho que se acumula en el sistema. Al final, se parece más a una aromatización casera que a un mantenimiento eficaz. No es un método respaldado seriamente por especialistas ni por los fabricantes.

Ácido cítrico: útil, pero con medida

El ácido cítrico, más concentrado y estable que el jugo de limón, se usa como opción económica para limpiar el lavavajillas. Para una limpieza puntual, se pueden verter 3–5 cucharadas soperas en el dosificador o directamente en el fondo y ejecutar un ciclo a alta temperatura sin vajilla. Suele ayudar contra la cal y el sarro, especialmente en zonas con agua dura. Ahora bien, no conviene abusar: un uso demasiado frecuente puede afectar las juntas de goma y piezas metálicas. La recomendación es no más de una vez al mes.

Vinagre y bicarbonato: dupla para una limpieza profunda

Cuando el objetivo es una limpieza más a fondo —por ejemplo, si aparece mal olor o signos de moho—, funciona la combinación de vinagre y bicarbonato. El procedimiento es sencillo: colocar una taza con 200 ml de vinagre de mesa en la bandeja superior de la máquina y correr un ciclo completo. Después, espolvorear unos 100 g de bicarbonato en el fondo e iniciar un ciclo corto de enjuague. Con ello se atenúan los olores y se arrastran grasa, restos de detergente y depósitos. Conviene recordar que el vinagre es agresivo; por eso, usarlo solo cada un par de meses.

Productos específicos: prácticos y seguros siguiendo la etiqueta

En el mercado existen limpiadores específicos para lavavajillas en líquido, tabletas o polvo. La mayoría combinan ácidos, tensioactivos (PAV) y aromatizantes. En tiendas rusas destacan marcas como Finish o Aquarius, entre otras. Su ventaja es clara: el fabricante indica dosis y programas, y el producto resulta seguro para la máquina siempre que se sigan las instrucciones. También es eficaz contra grasa, sarro y malos olores.

Mantenimiento básico que alarga la vida útil

Más allá del método, la rutina marca la diferencia: retirar y lavar el filtro una vez por semana, pasar un paño por la puerta y las juntas y no cerrar el aparato justo después del ciclo para permitir que se airee.

En resumen: la rodaja de limón luce bien en redes, pero no limpia la máquina. Mucho mejor apostar por ácido cítrico (con moderación), vinagre con bicarbonato o limpiadores comerciales. Con estas opciones, el lavavajillas se mantiene en forma y se evitan sorpresas desagradables.