12:09 14-12-2025

Islas que desaparecen hoy: de la Atlántida al mar real

Exploramos por qué unas islas nacen y otras se borran: de la Atlántida al Caspio y East Island, entre mapas, tormentas, erosión y subida del nivel del mar.

Atlántida ha sido durante siglos el emblema de una civilización perdida, desvanecida en un abrir y cerrar de ojos. La imagen es poderosa, pero la realidad actual es menos legendaria y más tangible: hoy hay islas que desaparecen de verdad, en la geografía y no en la mitología. El fenómeno, además, es mucho más complejo que cualquier relato de un mundo que se hunde de golpe.

Un fantasma en el mar Caspio

A comienzos de 2023, una diminuta isla asomó de improviso en el mar Caspio. Nadie la había previsto: surgió tras la erupción del volcán de lodo Kumani Bank y fue detectada por satélites de la NASA. Su existencia fue breve. A finales de 2024, el mar fue borrando poco a poco su superficie reciente, hasta dejar solo un rastro en los registros. Un episodio fugaz, y sin embargo lo bastante elocuente como para recordar lo frágil que es una tierra nueva en cuanto rompe la línea de flotación.

Errores de mapa: islas que nunca existieron

Hay desapariciones que ocurren solo sobre el papel. Sandy Island, dibujada durante décadas entre Australia y Nueva Caledonia, permaneció en las cartas náuticas hasta que investigadores confirmaron que allí solo había mar abierto. Después se eliminó de los conjuntos de datos oficiales. Bermeja, en el golfo de México, siguió un camino parecido. Mencionada desde el siglo XVI, las prospecciones modernas no han logrado confirmarla. Si alguna vez existió o fue un simple tropiezo cartográfico es una pregunta que sigue sin respuesta.

Cuando una isla desaparece de verdad

Otras veces, la pérdida es dolorosamente real. En 2018, un huracán arrasó East Island, cerca de Hawái. El cambio no fue instantáneo, pero sí irreversible: la mayor parte de la tierra quedó bajo el agua, sin posibilidad de recuperarla. Casos así se repiten con más frecuencia. Las tormentas, la erosión y la subida del nivel del mar castigan extensiones pequeñas y redibujan regiones familiares. Algunas islas que antes acogían residentes ya no son aptas para vivir, y eso no es un error de mapa, sino un hecho difícil de discutir.

El mito perdura, pero con otra forma

La imagen de la Atlántida sigue alimentando la imaginación, aunque la realidad de hoy pisa suelo firme. Las islas modernas no se esfuman en un latido ni arrastran ciudades antiguas, pero su lenta rendición ante el mar resulta innegable. Este giro reclama atención, menos de los mitógrafos y más de quienes observan el pulso del cambio natural: geólogos, climatólogos y cualquiera que mire con detenimiento.

¿Habrá una nueva Atlántida?

Es posible, aunque no como leyenda. Lo más probable sería una isla corriente en el Pacífico o el Índico que un día deje de existir. Las advertencias apuntan cada vez más a riesgos reales para países y comunidades en litorales bajos. Miramos menos historias del pasado y más evidencias del presente, y la pregunta se vuelve incómodamente directa: ¿qué línea de costa será la próxima en ceder?