19:40 06-12-2025

Ciudades fantasma en China: modernidad vacía a la espera

Exploramos las ciudades fantasma de China: distritos modernos con departamentos vacíos, casos como Kangbashi y Zhengdong, causas, datos y posibles futuros.

Torres de gran altura se alinean en filas casi perfectas, las avenidas anchas se extienden como pasillos vacíos y los parques impecables parecen aguardar a sus primeros visitantes. El conjunto respira modernidad, incluso cierto futurismo, hasta que un detalle rompe el hechizo: casi no hay gente. Apenas pasan algunos autos y muchas ventanas siguen a oscuras.

Así se ven las llamadas ciudades fantasma de China: no son ruinas ni aldeas abandonadas, sino distritos recién construidos donde la vida cotidiana nunca terminó de arrancar.

¿Por qué construir tanto si se mudan tan pocos?

En las últimas décadas, China atravesó una urbanización acelerada: millones se trasladaron a las ciudades, la economía creció y las autoridades impulsaron la creación de nuevos barrios con la vista puesta en el futuro. A la vez, los departamentos se convirtieron en un vehículo de inversión. Muchos compradores los trataron menos como hogares y más como activos para revender o alquilar. Sobre el papel, zonas enteras parecían ocupadas; en la práctica, varios edificios tenían pocos residentes. Vista de cerca, cuesta no ver una paradoja: sobra ladrillo, falta vida.

Obra nueva sin vecinos

A diferencia de los clásicos pueblos fantasma de otras latitudes, definidos por el deterioro, sus equivalentes chinos son distritos plenamente equipados y contemporáneos. Carreteras, escuelas, tiendas: lo tienen todo, salvo las multitudes.

Según distintas estimaciones, el país podría tener entre 65 y 80 millones de departamentos vacíos. No equivale a un vacío total, pero sí a una porción significativa del parque habitacional sin ocupar.

Kangbashi: expectativas que nunca terminaron de cumplirse

Uno de los casos más conocidos es Kangbashi, un distrito de Ordos, en el norte del país. Allí se levantó una ciudad completa: bloques residenciales, teatros, museos. Se esperaba la llegada de cientos de miles de nuevos habitantes, pero el flujo nunca fue masivo y la zona sigue poco poblada.

Cuando el vacío no es para siempre

También hay historias más optimistas. Algunos distritos acaban atrayendo residentes. La Nueva Área de Zhengdong, durante mucho tiempo etiquetada como ciudad fantasma, tenía en torno a 1,3 millones de personas para 2023. La señal es clara: no todo proyecto permanece vacío; a veces la vida llega con retraso para encontrarse con la infraestructura.

¿Quién vive realmente en estos distritos?

Los datos recientes escasean, sobre todo para 2024–2025. Se menciona el volumen de viviendas desocupadas, pero no quién ocupa el resto. Podrían ser familias jóvenes, jubilados o residentes temporales. Por ahora faltan investigaciones detalladas, de modo que el perfil de estos vecindarios sigue siendo una incógnita.

¿Desacierto o apuesta a largo plazo?

Hay quien cree que el problema es el exceso de construcción; otros ven una estrategia deliberada: crear primero la infraestructura y dejar que la población la siga. En China, esa secuencia se utiliza con frecuencia: se levanta la trama urbana y se espera a que la vida cotidiana la alcance.

Por ahora, las ciudades fantasma siguen siendo un fenómeno llamativo: nuevas, modernas y casi vacías. Y es perfectamente posible que, dentro de unos años, muchas se diluyan en barrios corrientes, con esas ventanas oscuras por fin encendidas; un recordatorio de que la apuesta por el mañana a veces solo necesita tiempo.