23:05 05-12-2025
Meseta de Bermamyt y Elbrus: guía práctica y cómo llegar
Generated by DALL·E
Guía para visitar la meseta de Bermamyt: cómo llegar en 4x4 desde Kislovodsk, mejores horas de amanecer y atardecer, consejos de seguridad y alojamiento.
La meseta de Bermamyt suele figurar entre los miradores más espectaculares del Cáucaso Norte. Desde aquí, el Elbrus parece estar al alcance de la mano. Llegar a esa vista exige algo de empeño: es territorio agreste, las pistas son duras y el clima impone sus propias reglas.
Esta guía explica cómo alcanzar la meseta y qué conviene tener presente antes de salir.
Dónde está y por qué es conocida
Bermamyt forma parte de la Cresta Rocosa en Karacháyevo-Cherkesia. Su nombre se traduce como “rodilla torcida”, quizá por las gargantas sinuosas, los cortados abruptos y las laderas irregulares. El punto más alto es Bolshói Bermamyt (2.592 m). Muy cerca se encuentra Malý Bermamyt, una cómoda plataforma natural para asomarse al paisaje. Desde la cumbre se abren valles, praderas alpinas y pastos donde caballos y vacas, vistos desde arriba, parecen de juguete.
El lugar sigue siendo, en gran medida, indómito: chozas de pastores, viento, piedra y un silencio hondo que parece vibrar. Muchos llegan solo para sentarse al borde y dejar que la calma haga lo suyo; hay panoramas que no piden nada más.
Históricamente, Bermamyt formó parte de las rutas clásicas de los balnearios de Kislovodsk. Aquí hubo hotel y mirador, y los lugareños organizaban veladas de música nacional. En crónicas de la época se mencionan visitantes como Lérmontov y Chéjov.
Leyendas que sobreviven en la meseta
Son muchas las leyendas que rodean a Bermamyt. Una de las más conocidas habla de la joven Beshtau y de dos rivales, Elbrus y Mashuk. En ese relato, Mashuk parte la cabeza de Elbrus y Bermamyt, el perro fiel, permanece para siempre junto a su amo a los pies de la montaña; de ahí el apodo poético de “el perro leal del Elbrus”.
Otra historia cuenta que dos perros, Malý y Bolshói Bermamyt, custodian el sueño del sabio Elbrus, soberano de los nartos. Los dioses los convierten en centinelas de piedra a los pies del gigante. Los afloramientos rocosos realmente recuerdan siluetas animales, y el paisaje parece hecho para la mitología.
Cómo llegar
No hay carretera asfaltada hasta la meseta: solo pistas de tierra, campos y curvas cerradas. Por eso la mayoría de los visitantes va con guías en 4x4.
Notas importantes:
- no existe transporte público hasta la meseta;
- tras la lluvia, el camino se convierte en barro con roderas;
- algunos turismos lo consiguen, pero todo depende del tiempo y del estado de la pista;
- la subida lleva de 2 a 3 horas, aunque son unos 27 km.
Las excursiones suelen salir desde Piatigorsk o Kislovodsk. Los vehículos acostumbran a tener 5–6 plazas, y los conductores suelen acceder a parar en los puntos más fotogénicos.
Salidas al amanecer y al atardecer
Las salidas al amanecer son las favoritas. Se parte un par de horas antes de que claree para ver cómo la primera luz alcanza el Elbrus. El atardecer no se queda atrás: bruma, cielo rosado y sombras largas le ponen un dramatismo que se queda grabado.
Costos
Visitar la meseta es gratis. No hay peajes de entrada ni de estacionamiento, ni controles. Solo se paga al guía o el traslado si no se conduce por cuenta propia.
Dónde hospedarse
La mayoría de los viajeros elige:
- hoteles en Kislovodsk,
- hoteles en Piatigorsk,
que son los puntos de partida habituales de las excursiones. La aldea más cercana a la meseta es Khasaut, donde los vecinos alquilan habitaciones. También hay una base recreativa de Bermamyt en las proximidades.
Lo que debes saber
- Calzado y ropa: elige prendas cómodas, pensadas para terreno irregular.
- Precaución en la roca: las sendas son estrechas y los bordes, verticales.
- Capas de abrigo: en lo alto hace más frío y el viento sopla con fuerza.
- Comida y agua: el trayecto es largo y no hay cafeterías.
- Mascarilla para el polvo: el viento puede levantar arena.
- Transporte: el aeropuerto más cercano está en Mineralnye Vody; desde allí, tren o autobús a Kislovodsk o Piatigorsk.
Bermamyt es uno de esos rincones del Cáucaso que impactan en el mejor sentido. Acantilados sobrios, un silencio profundo y el Elbrus llenando el horizonte hacen que uno acepte sin queja la pista bacheada y el madrugón.
Si la idea es ver el Cáucaso en su versión más poderosa y hermosa, Bermamyt es un lugar ideal para empezar.