21:48 29-11-2025
Edición genética en 2024: del laboratorio a la clínica
Изображение сгенерировано нейросетью Dall-e
Cómo la edición genética pasó de promesa a práctica clínica en 2024: avances en embriones, terapias genéticas y dilemas éticos tras He Jiankui y ética clínica.
Hace seis años, el mundo científico atravesó uno de sus escándalos más sonados. El investigador chino He Jiankui afirmó que habían nacido niñas con el ADN modificado, un anuncio que desató estupor, disputas y una larga lista de interrogantes. Hoy, la conversación sobre la edición del genoma suena distinta: las herramientas han madurado y la discusión se ha ampliado.
Qué cambió en 2024 y por qué muchos científicos creen que la edición genética terminará convirtiéndose en una práctica médica habitual: conviene desgranarlo con calma.
La edición del ADN ya es una realidad
Según Vladimir Taktarov, doctor en ciencias médicas, intervenir en el genoma humano ya no es algo abstracto. Existen protocolos que autorizan correcciones para graves enfermedades hereditarias de la sangre y, señala, esos procedimientos ya se han realizado con éxito. No es un experimento mental, sino una práctica clínica definida con precisión.
El foco está en afecciones que hoy no tienen cura radical: entre ellas la fibrosis quística, graves enfermedades hepáticas congénitas y déficits enzimáticos hereditarios. El genetista sostiene que problemas de este tipo aparecen con una frecuencia llamativa, del orden de uno de cada seis o siete pacientes. Visto así, la intervención deja de parecer excepcional y empieza a leerse como respuesta a una necesidad clínica concreta.
Por qué intervenir en fase embrionaria es la opción ideal
Taktarov explica que el momento óptimo es al inicio del desarrollo, cuando el embrión es aún un puñado de blastómeros. En los programas de fecundación in vitro ya existe parte de esta lógica: los médicos realizan diagnóstico preimplantacional para examinar células y descartar mutaciones graves. La corrección genética sigue el mismo principio: reparar el gen defectuoso y permitir que el embrión se desarrolle con un conjunto corregido.
Estos métodos pueden sonar radicales, pero en la biología actual se mantienen dentro de lo realizable. Con un marco claro, la idea deja de ser futurista y se acerca a la rutina de laboratorio.
Las principales barreras son éticas, no técnicas
La tecnología avanza a toda velocidad, pero la pregunta difícil es cómo usarla. El genetista subraya que en Rusia, como en muchos países, el núcleo del debate es moral. El temor dominante es la comercialización: emplear estas herramientas no para curar, sino para moldear niños a medida con rasgos o apariencias concretas. A juicio de Taktarov, la regulación debe apoyarse no solo en la ley, sino también en la responsabilidad personal dentro de la comunidad científica. Al fin y al cabo, la inquietud pública se apoya menos en lo que es posible que en los motivos para hacerlo. En este punto, suena más razonable hablar de controles estrictos que de prohibiciones totales.
El experimento de He Jiankui: preguntas aún sin respuesta
El debate se intensificó tras un caso de 2018 en China, cuando nacieron gemelas con ediciones en el gen CCR5, relacionado con la susceptibilidad al VIH. Los padres optaron por la intervención debido a la enfermedad del padre. Sin embargo, no han aparecido trabajos en revistas científicas de referencia, de modo que no hay un registro fiable de cómo se realizó el procedimiento ni de cómo evoluciona la salud de las niñas. El investigador fue condenado a prisión, cumplió tres años y, al salir, aseguró que las niñas estaban sanas.
No hay pruebas, y eso sigue inquietando a la comunidad científica internacional. La falta de datos públicos convierte un hito potencial en un caso opaco.
Un caso que evoca a la oveja Dolly
Taktarov señala que la ciencia ya ha visto este patrón. Cuando nació la oveja Dolly, la información fue escasa y las consecuencias se discutieron durante años. Con las gemelas chinas sucede algo parecido. Los investigadores desearían un seguimiento médico formal, pero hasta ahora no se han publicado esos datos. La lección, repetida, es que la transparencia no es un lujo, sino una condición para que la discusión avance.
El futuro de la ingeniería genética: ¿cotidiano o arriesgado?
Pese a la intensidad del debate, el genetista está convencido de que la edición del genoma acabará siendo rutinaria, como ocurrió en su día con la fecundación in vitro. El riesgo central permanece: trabajar sobre el ADN es una forma de cirugía, y ninguna cirugía garantiza un resultado perfecto. Siempre existe un margen de error.
Aun así, el progreso no es reversible, y todo indica que la humanidad se acerca a un momento en que la corrección genética dejará de ser una rareza.